Movimiento Familiar Cristiano de América Latina - MFC - SPLA

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Aquí y Ahora 09

PROGRAMA DE EVANGELIZACIÓN, FORMACIÓN FAMILIAR Y SOCIAL DEL MFC-LATINOAMERICANO - SPLA. ENVÍE SUS CRÍTICAS, COLABORACIONES Y SUGERENCIAS AL CONSEJO EDITORIAL DE “AQUÍ Y AHORA”

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(Parte 1) 

El proyecto de Dios para el Hombre es su plena humanización. Para eso fuimos creados. El mundo es un espléndido escenario preparado por el Creador, para permitir que esta humanización se realice, llevándonos a construir personalidades capaces de un encuentro personal y eterno con Él.

El proyecto de Dios supone, por tanto, que el mundo sea ese escenario favorable a la humanización de todos los hombres y mujeres, a quienes el Creador lo entrega para que lo pueblen y entre todos, establezcan relaciones sociales humanizadoras.

 

La esencia de la Fe cristiana (1)

 

Helio y Selma Amorim*

 

El mismo Dios se ofrece como modelo para esta humanización. Si estamos destinados a un encuentro personal y definitivo con Él, debemos ser su imagen y semejanza. A través de sus intervenciones en la historia humana, Dios se va revelando, para que lo conozcamos y lo tomemos como modelo de humanización. Ahora bien, la libertad es uno de los evidentes atributos de Dios. No podríamos caminar hacia la humanización teniendo a Dios como modelo, sin ser también libres hasta para rechazar ese proyecto.

 

A lo largo de la historia de los hombres, muchos se adhieren al proyecto de Dios y muchos otros lo rechazan. Estos quisieran ser como Dios y proponer su propio proyecto para el mundo. Pretenden conocer el bien y el mal, prescindiendo de la sabiduría y del proyecto amoroso del Señor. Este uso equivocado de la libertad de escoger es el origen de todos los males que afligen a la humanidad. Es el llamado pecado original, o sea, aquél que está en el origen de todos los mecanismos deshumanizadores que se van estableciendo en las relaciones entre los hombres, produciendo sufrimiento y tristeza en un mundo creado para la alegría y la felicidad de todos.

 

Hace casi 3 mil años, un sabio escritor cuyo nombre desconocemos, iluminado por Jahvé, su Señor, percibió ese desvío en el interior mismo del pueblo de Dios. Influenciado por los cananeos y sus dioses, ese pueblo escogido por Dios para proclamar su proyecto, asumió prácticas y costumbres deshumanizadoras. Para alertar a la gente de su tiempo sobre los males que produciría ese alejamiento del proyecto del Creador, aquel escritor relató una larga historia basada en las creencias populares sobre el origen del mundo.

 

Su conocido relato comienza en la mitad del versículo 4 del capítulo 2 del Libro del Génesis. El autor llama a Dios por el nombre de Jahvé, entonces utilizado por su pueblo. Procura mostrar un mundo maravilloso que el Señor planificó para todos los que en él habitan. Conviviendo en armonía, entre sí, con Dios y la naturaleza, en paz consigo mismos, todos los hombres y mujeres, representados por Adán y Eva, viven felices en una tierra fértil y bella, libre de toda maldad.

 

Al romper con el proyecto de Dios, la humanidad crea condiciones para que el mal irrumpa en el mundo. En aquel relato, esta ruptura con el proyecto de Dios, o desobediencia, está retratada simbólicamente en el comer del fruto del árbol del bien y del mal, significando que la humanidad quiso sustituir a Dios, ser como Dios, crear su propio proyecto, en desacuerdo con el del Creador. Sutilmente denuncia la mala influencia de la religión de los cananeos, representada por la serpiente que la simboliza.

 

Por causa de ese rompimiento de la humanidad con Dios y con su proyecto, el trabajo se convierte en un peso, el dolor y el sufrimiento oprimen a los hombres y las mujeres. Hombres que deberían vivir como hermanos, representados ahora por Abel y Caín, se convierten en envidiosos, agresivos, esclavizantes y asesinos. El ansia de dominar el mundo y de ser como Dios establece una confusión en las relaciones humanas, ya nadie se entiende. La torre de Babel simboliza este desorden en la sociedad que quiere prescindir de Dios.

 

Pero el autor del relato denuncia los desvíos y enseña al pueblo lo que debe hacer para recuperar la armonía perdida. Entre los desvíos de comportamiento denunciados por el autor está la dominación del hombre sobre la mujer. El hombre negocia con el futuro suegro las condiciones para poseer la mujer, que pasará a ser su propiedad, así como él posee tierras, camellos y cabras. Ella tendrá la culpa de todo lo malo que pueda ocurrir. La serpiente que representa la religión cananea responsable del alejamiento del pueblo de su Dios, escoge a Eva, la mujer, para ejercer su mala influencia sobre los hombres. Adán echa la culpa de su desobediencia sobre la mujer, mas no consigue iludir a Dios. Entonces el javista, llamado así por referirse a Dios como Jahvé, recuerda al hombre como deberá ser la unión entre el hombre y la mujer, que dejará a sus padres para ser una sola carne, porque ella es como él, “hueso de mis huesos”. Para aquel pueblo esta expresión, significaba exactamente la igualdad entre personas de la misma condición social. Así denuncia la dominación del hombre sobre la mujer como contraria a la humanización de ambos. Tal denuncia se extiende a todo tipo de opresión entre los hombres, independientemente de los sexos.

 

En este tan antiguo relato, su autor enseña que corresponderá al hombre hacer del mundo un lugar propicio para la humanización plena de todos los hombres y mujeres, como el paraíso poéticamente descrito. Éste es Su Proyecto que los hombres rechazan. Así se establece el desorden en el mundo.

 

*Miembros del MFC en Brasil.

 

VER – JUZGAR – ACTUAR

 

¿Cuáles son las consecuencias del rechazo al Proyecto de Dios por los hombres, a lo largo de la historia humana?

¿Siguen vivas formas de dominación en las relaciones humanas? ¿En la sociedad, en la familia? ¿Cómo se revelan? ¿Cómo se ocultan?

¿Entre las naciones predominan relaciones de cooperación y solidaridad o de competición y dominación? Ejemplos vivos y actuales...

¿Qué acciones concretas se requiere de los cristianos para restablecer relaciones de afecto, cooperación, tolerancia, solidaridad y respeto a la dignidad humana? ¿En la familia, en la sociedad?

 

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Toda correspondencia para el MFC-SPLA deberá ser enviada a los Presidentes William y Esilda Cheng, e-mail: wcheng@sinfo.net