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ARTÍCULOS DEL MFC
LA MISIÓN DEL AMOR Y EL SERVICIO EN UNA COMUNIDAD INTERDENOMINAL
DIEZ DESAFÍOS A LAS FAMILIAS EN ESTA DÉCADA
LINEAMIENTOS PARA MATRIMONIOS MIXTOS
LA MISIÓN DEL AMOR Y EL SERVICIO EN UNA COMUNIDAD INTERDENOMINAL Por Nop y Elma Muangkroot y el R.P. Donnon Murray
Las principales áreas de trabajo de un misionero católico en todo el mundo son bien conocidas: educación, cuidado de los enfermos, atención a los huérfanos, asistencia al discapacitado, anciano y al moribundo, y muchas otras formas de servicio fraternal. Sin embargo, existen otras formas de manifestación del amor y servicio cristiano en aquellos países donde existen una variedad de creencias en conjunto, particularmente cuando los cristianos son una religión minoritaria. Posiblemente ningún país sería mejor ejemplo de la misión cristiana de amor y servicio en una comunidad de diversas fe que Japón y Tailandia, países que tienen el menor porcentaje de cristianos, la mitad del 1%.
Lo primero que viene a la mente al considerar este tema es lo siguiente:
- ¿Cómo pueden los cristianos ser ejemplos de amor y servicio en una comunidad interdenominal?
- ¿Es su función interpretada igual en cada fe y en cada cultura?
- ¿Cuál sería la prioridad de esta misión: acción social o conversión espiritual?
La mayoría de personas no cristianas en países del Tercer Mundo viven en extrema pobreza. Por ejemplo, están los que viven en las calles, los pepenadores, y los que habitan en casas brujas o favelas como en muchos países asiáticos. Como no cristianos, a estas personas también se les impide oír la Buena Nueva que proclamó Jesús. Una gran manifestación de amor y servicio cristiano sería ofrecerles la oportunidad de experimentar el amor de Dios y ayudarlos a desarrollar una profunda relación con el Señor. Sin embargo, la realidad es que ellos no pueden pensar mas allá de que están hambrientos, sin ropa y sin techo con que cobijarse. Pero el sentido común requiere que en nuestra misión de amor y servicio hagamos algo para aliviar sus sufrimientos antes de suplir sus necesidades espirituales.
En la parte marginada del nordeste de Tailandia, un misionero filipino, el R.P. Phil Mahusay vive en una comunidad de extrema pobreza de habla Lao. Cuando se le preguntó como evangelizaba a estas personas, él les contestó, que los ayudaba a tener una mejor vida. Solicitó ayuda económica externa, y las donaciones que recibió fueron usadas en mejoras agrícolas. A un costo enorme, excavó un lago profundo para irrigación y pesca. A pesar de las predicciones negativas de las personas, de que nada crecería en esas tierras, él sembró plantas de maní, que crecieron bien con la irrigación, y repartió plantones a las familias. En corto tiempo las personas tuvieron sus propios frutos. Ahora el P. Mahusay tiene una próspera comunidad con cerdos, patos y gallinas corriendo alrededor. Cuando se le preguntó sobre cuantas personas había convertido, él sonrió y contestó "no muchos, pero ahora tengo familias que son autosuficientes y viven mejor que antes y que ven la manifestación del amor de Dios en mi preocupación por ellos. La conversión vendrá después". Para el P. Mahusay en Tailandia, la acción social es la esencia de la evangelización.
En una comunidad de diversidad de fe donde el punto esencial es el vacío espiritual, la mejor forma de amor y servicio es ser testigo de que el evangelio es en verdad "la Buena Nueva", es ofreciendo a los no cristianos los medios para que experimenten un Dios amoroso que ellos después puedan desear. Fr. Donnon nos dice: "en Japón la destitución es casi una forma de vida, y ciertamente no es la norma general. Sin embargo, lo notable es la pobreza espiritual. Pienso que para los cristianos, la "Misión de amor y servicio" en estas comunidades debe fundamentarse, ante todo, en discernir si mi fe es viable, algo que trato con todo esfuerzo por vivir, y no solo una intelectualización de lo que se supone que debo creer. Si es solo una intelectualización, todo el altruismo del mundo no tendría algún efecto real en la sociedad. En países donde existe el MFC, y se es miembro activo, ¿estaré mas interesado en fiestas y actividades sociales bajo los auspicios de esas llamadas reuniones católicas, que en verdad compartir nuestras vidas para ayudarnos unos a otros en la fe para ser realmente testigos del Evangelio? ¿Están las personas dispuestas a unirse, precisamente, porque experimentan en este ambiente, una fe viva y alegre? Esto para mí es realmente la Misión de amor y servicio".
El P. Donnon concluye "debido a un acercamiento más intelectual que afectivo hacia la evangelización entre los dirigentes de la "Buena Nueva", la conversión en Japón ha sido lenta". A pesar de los obstáculos, los cristianos en todo el mundo no han dejado su misión de amor y servicio hacia los no cristianos. Años atrás los obispos japoneses dieron permiso a los no cristianos casarse en las iglesias católicas, considerando ésta ocasión como una oportunidad para presentarles los ideales cristianos del matrimonio, no solo al matrimonio sino a los mas de 100 invitados. Estas son personas que de otra manera no podrían oír el mensaje. Los requerimientos son que la pareja asista a un curso de preparación al matrimonio, tal como un Encuentro de Novios, una experiencia que los novios consideran alegre y beneficiosa. En Japón y Tailandia el fin de semana de Encuentro Conyugal y el Seminario de Matrimonios están abiertos a todas las parejas y alrededor de la mitad de ellos son no cristianos. Muchas conversiones se han llevado a cabo en ambos países, y el Fin de Semana Matrimonial ha venido a ser unas de las mejores formas para introducir al Señor entre los no creyentes.
En muchos países, la misión del amor y el servicio es demostrada en una forma única. Por ejemplo, muchos budistas de Sri Lanka son muy devotos a San Antonio, y los sacerdotes de la Iglesia de San Antonio en Colombo abren sus puertas y reciben cálidamente a los no creyentes, quienes encienden velas y hacen peticiones al gran Santo de Padua. En algunos lugares de Malasia, donde chinos, surasiáticos y malayos viven en armonía, las navidades son tiempos de gran celebración para los cristianos y sus amigos no cristianos, quienes tienen el mismo sentido de pertenencia en la celebración del nacimiento del Salvador como los mismos cristianos. Estamos seguros que existen otras formas especiales en que la misión de amor y servicio puede realizarse en estos países, y que nos gustaría que ustedes la compartieran con nosotros.
En fin, la misión cristiana de amor y servicio en una comunidad con diversidad de fe puede realizarse en formas singulares, de acuerdo a las necesidades de las personas a quienes servimos. Sea nuestra prioridad la acción social o la conversión espiritual ésta será determinada por las privaciones, ya sea materiales o espirituales de los hermanos no cristianos a los que amamos y servimos. Como San Pablo, el Apóstol de los gentiles, esperamos proclamar cuando realizamos nuestra misión: "que yo sea todo a todas las personas, de manera que pueda salvar a algunos de ellos por cualquier medio posible. Y todo esto lo haré en nombre del Evangelio, para compartir sus bendiciones".
DIEZ DESAFÍOS A LAS FAMILIAS EN ESTA DÉCADA Por Helio y Selma Amorim Brasil
Ya se observan en nuestros países los comportamientos que destacamos en este pequeño ensayo. Algunos no son todavía muy perceptibles. Otros son comunes y ya no causan reacción social. Son tendencias mundiales, que irradian de los países ricos e influyen en las culturas de los países en desarrollo.
- La valorización de la unión de la familia en contra de la tendencia a la dispersión familiar.
Las culturas norte-americana y europea se transmiten con gran intensidad a través del cine y de los medios de comunicación. Los hombres y mujeres de las películas americanas viven solos o, a lo sumo y en el caso de las mujeres, viven dos en el mismo apartamento. Pero siempre lejos de su familia de origen, ausentes del escenario. Estadísticas recientes muestran que 40% de las viviendas en Suecia, 35% en Inglaterra, 30% en Francia y 26% en los Estados Unidos son ocupadas por una sola persona. Las parejas con hijos corresponden a menos del 24% de las viviendas en los Estados Unidos – mientras que en 1960 era el 45%. Hijos de clase media o más ricas tienden a salir de la casa en busca de "independencia". El mercado de trabajo y la escasez del empleo llevan también a la dispersión e inclusive a la segregación familiar, con una creciente movilidad profesional y geográfica. El desafío en esta década será la reversión de esa tendencia, con la valorización de la convivencia y cohesión de la familia y de los lazos de afecto y de solidariedad familiar.
- La recuperación del matrimonio que por lo menos tiende a ser estable en contra de la tendencia a la unión informal e inestable.
Más de la influencia de la cultura norte-americana: crecen las uniones informales, transitorias. En ese país el número de parejas sin contrato matrimonial civil o religioso pasó en diez años de 3,2 millones a 5,5 millones, indicando una tendencia acelerada para esa opción. En las películas americanas es común ver que las parejas se forman e luego se juntan, sin una formalización que apunte a la intención de hacerla permanente y estable.
- La valorización de la comunicación interpersonal en la familia contra la presión de los MCS y de Internet.
La TV creó un nuevo tipo de aislamiento entre los miembros de la familia. Aunque haya un único televisor en la casa, las personas permanecen juntas pero distantes, como hipnotizadas por las tramas de las novelas o películas. Ya no conversan. Lo más que hacen es discutir para sintonizar el programa de su preferencia en contra del de los demás. Menos se conectan si hay más de un televisor: en los cuartos, en la cocina... – e Internet vino a agravar el problema. Son horas de aislamiento individual robadas al diálogo familiar. La falta de tiempo de verdadero diálogo es la raíz de la desagregación de muchas familias y de la rotura de los lazos afectivos.
- La valorización de la sexualidad como expresión de amor, en contra de la ola porno-erótica.
La ola es avasalladora. Casi todas las películas y telenovelas apelan a un sexualismo de bajo nivel, muchas veces grosero, en nada parecido a la rica expresión de amor que debe ser. En Internet se ofrece gratuitamente a cualquier criatura millares de fotos de la más descarada pornografía. La sexualidad humana resulta degradada y vaciada de su rico contenido humanizador. El desafío será recuperar la belleza de la sexualidad humana, con la superación de viejos tabúes y con igual rechazo a la bajeza que la degrada a través de los medios de comunicación.
- La revalorización de la ética contra la trivialización de la viveza y de los fraudes millonarios.
Nunca se vio tan enorme ola de corrupción asociada a una impunidad indecente, proyectando la idea de que el crimen compensa. Los golpes financieros sólo se miden en miles de millones de dólares, y sólo van presos los que roban poco y no pueden pagar abogados para tener una apacible libertad. Ladrones impunes y socialmente muy exitosos inducen a la práctica creciente de las fraudes de todo tipo. El desafío de las familias es indignarse y manifestar su rechazo a esas prácticas, valorizando apasionadamente la ética en la formación de los hijos.
- La austeridad contra el consumismo insostenible.
La presión sobre las familias para que consuman cada vez más, con el apoyo de una publicidad intensa, atañe a la economía de la familia, induce a extender la jornada de trabajo para aumentar la renta familiar, contribuye a agotar nuestras riquezas minerales y a la devastación de nuestros bosques. El desperdicio en nuestras casas es enorme y el consumismo es anti-ecológico. Aumentan los productos y envases desechables. Los estragos de la naturaleza tienen su raíz en el consumismo obsesivo, una de las características del modelo económico predominante en el mundo. El desafío de las familias será la valorización de la austeridad contra el consumismo depredador, y como señal de solidariedad con la parcela empobrecida de nuestros pueblos.
- La educación para la cooperación contra la tendencia a la competencia alucinante.
También es propia del modelo económico neoliberal, ahora globalizado, la competencia regida por las leyes del mercado. La búsqueda de la competitividad se convierte en una obsesión. Se compite no sólo en el comercio sino también en la profesión, en el trabajo, en casi todas las relaciones sociales externas a la familia. Ese espíritu de competencia acaba siendo llevado a la casa y degrada las relaciones familiares de cooperación y gratuidad. El desafío es remar contra la corriente, rompiendo en casa y fuera de ella el modelo competitivo con la práctica de la gratuidad. Esa práctica es contagiosa: lleva a otros, al cambio de comportamientos y es capaz de cambiar inclusive el ambiente competitivo en la empresa, en la escuela, en las oficinas públicas.
- La valorización de la vida contra la expansión del consumo del alcohol y demás drogas.
Esa es la plaga más preocupante de nuestro tiempo y no se ve a corto plazo una tendencia de reversión. El alcoholismo es la dependencia más difundida y disgregadora de las familias. Las drogas pesadas son una especie de muerte anticipada. Lidiar con el problema del drogado en la familia es un desafío que exige aprendizaje y una enorme capacidad de tolerancia, paciencia, sacrificio e renuncia. El desafío de las familias estará en la prevención, estrechamente ligada a la valorización de la vida personal, a las prácticas saludables artísticas y deportivas, pero principalmente a la mejor calidad de las relaciones afectivas familiares.
- La búsqueda de una fe adulta contra su reducción a expresiones religiosas superficiales.
La formación para la fe encuentra a los padres de hoy desconcertados. Tradicionalmente la formación religiosa se limitaba a matricular a los hijos en la catequesis parroquial para la primera comunión y después asegurarse de que asistieran a la misa dominical. También predominaba el infantilismo en la fe, reducida a prácticas religiosas muchas veces superficiales y no comprometidas. En la sociedad marcadamente religiosa del pasado, esa práctica parecía funcionar. En el mundo moderno secularizado, la fe de los cristianos no puede permanecer en ese nivel infantil. La tendencia es a la indiferencia religiosa o la adhesión a una religiosidad de tipo mágico no convergente con la propuesta exigente y comprometedora del evangelio. El desafío de las familias es la formación en la fe que se expresa en la vida cotidiana, en el servicio al otro, en el compromiso con la justicia, entendidos como el verdadero seguimiento de Jesús.
- El ejercicio de la ciudadanía contra la tendencia a la alienación socio-política.
Hay una evidente conspiración para mantener a nuestros pueblos políticamente alienados. Las familias son envueltas por los noticiarios manipulados por intereses comerciales y políticos que impiden el acceso a la verdad de los hechos. Un pueblo consciente reduciría el espacio de maniobra de los que se sirven de la política en beneficio personal. Los padres alienados no estimulan a los hijos para que asuman su ciudadanía y una presencia transformadora en la sociedad. Se forman personalidades individualistas y se alimenta el mito de que "la política es cosa sucia", o peligrosa. El desafío a los padres es incentivar al hijo para participar en la vida política de su país para promover el bien común.
LINEAMIENTOS PARA MATRIMONIOS MIXTOS Por R. Padre Joseph Mizzi, Asesor Continental-CFM Europeo
Malta
Sobre la base a Motu Propio del Papa Pablo VI de su escrito titulado Matrimonio Mixto (1970) codificada en la Ley Canónica de 1983.
Reconociendo el hecho que nuestras sociedades son cada vez mas multiculturales, multiétnicas y multireligiosas, las personas se están casando con parejas que pertenecen a diferente religión y credos.
Es nuestra responsabilidad informarles en forma clara y precisa sobre estos matrimonios para ayudarles y acompañarles en esta jornada.
La enseñanza católica sobre los matrimonios mixtos lleva al hecho que la parte católica debe declarar que él/ella debe remover cualquier peligro de renunciar a su fe, y que él/ella promete hacer todo lo posible por que sus hijos sean bautizados y educados en la fe católica.
La Iglesia no cuestiona a la parte no católica. Solo debe ser informada sobre la declaración y la promesa de su pareja católica. Sin embargo, ambos deben ser instruidos sobre el propósito y las propiedades esenciales del matrimonio.
En caso de matrimonio entre personas de diferentes religiones (conocido como Matrimonios de disparidad de culto) la Iglesia puede dispensar a la pareja católica de la forma de matrimonio canónigo, pero para que el matrimonio sea válido debe ser comunicado públicamente.
La forma canónica del matrimonio no debe preceder ni seguir a otra ceremonia en la que haya consentimiento matrimonial. La manifestación de consentimiento es un acto único que no puede ser regulado por dos diferentes legislaciones.
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