Mensaje
de Bienvenida de los Presidentes de la CIMFC
Nop
y Elma Muangkroot
Fátima,
25 de Julio, 2007
Hace cuatro años en el IV
Congreso Europeo del MFC en Zagreb, un matrimonio recién llegado llamó la atención al Secretariado
Ejecutivo de la CIMFC por su chispa, elocuencia y compromiso a servir a las
familias. Tony y Lily Gauci, Presidentes Europeos del MFC en ese momento, nos
informaron que pertenecían a Las Cooperadoras de la Familia y al MLC de
Portugal, un miembro reciente del MFC de Europa. Impresionados por su dinamismo
y repentinamente inspirados por el deseo de celebrar una Asamblea Mundial en un
lugar consagrado por la aparición de Nuestra Bendita Madre, el Secretariado
Ejecutivo de la CIMFC le solicitó al matrimonio considerar Fátima para celebrar
la Décima Asamblea Mundial de la CIMFC. Antonio y Maria Celeste Moniz, el animoso matrimonio a los que nos
referimos, ¡quedaron atónitos! Siendo miembro
reciente del MFC, se sentían totalmente descalificados para realizar la
tremenda responsabilidad de hospedar ¡la Asamblea Mundial de la CIMFC!
Cada uno a su manera, Antonio y
Maria y los del Secretariado Ejecutivo oramos por nuestras comunes intenciones.
Durante los días siguientes en Zagreb, y luego en Dubrovnik donde paseamos
juntos, Nop y mi persona intentamos darle a Antonio y a Maria una especie de
“curso rápido” sobre Asambleas Mundiales de la CIMFC, para tratar de calmar sus
dudas sobre su habilidad de celebrar ese Encuentro. Además, para darles
experiencia de primera mano, los invitamos a la IX Asamblea Mundial de Familias
a celebrarse en California el año siguiente.
Por la Gracia de Dios, y sin duda, por la intercesión de la Virgen de Fátima,
Antonio y Maria sintieron más confianza en que el MLC de Portugal podría
hospedar la X Asamblea Mundial en Fátima.
En julio de 2005, conjuntamente
con Tony y Lily Gauci vinimos a Portugal para iniciar los planes para la
Asamblea Mundial. Pasamos dos días conformando la agenda de la Asamblea Mundial
con Antonio y Maria, Maria de Fátima Castanheira y Alicia Cardoso en el Hogar
de las Cooperadoras de la Familia en Lisboa. Lo hayamos a la medida del llamado
de Nuestra Señora de Fátima hacia la Espiritualidad y Sacrificio en el contexto
familiar. Como miembros del MFC estamos llamados a la profunda vida de oración,
y en el servicio hacia los demás, debemos sacrificar parte de nosotros. Por
ello nuestro tema, “El Legado de Fátima para la Familia: Espiritualidad y
Sacrificio”.
También tuvimos conocimiento de
la vida y trabajo de Mons. Joaquim Alves Bras, y desde entonces no hemos
faltado de orar diariamente por sus intenciones. Al tercer día de reuniones de
planificación, visitamos a Mons. Luciano Guerra, Rector del Santuario de Fátima,
que acogió la noticia de recibir la próxima Asamblea Mundial con gran alegría y
benevolencia, ofreciéndonos subsidios para la traducción simultánea, participación
y otros gastos relacionados con la Conferencia.
Por eso nos encontramos aquí en
este julio de 2007, inaugurando la X Asamblea Mundial de Familias. Somos
bendecidos al estar en Fátima este 2007, un año de especial aniversario. Fátima
celebra el Centenario de Lucia, la visionaria de Fátima, que nació en 1907; el
90º. Aniversario de la Primera Aparición de Nuestra Señora en 1917, y la
Consagración del Nuevo Templo de la Santísima Trinidad para marcar este Jubileo
tan especial. Es sin duda, también para nosotros, un privilegio estar con
Ustedes en este lugar.
¿Cómo podríamos dar bastantes
gracias a Dios por todos Ustedes y por tanta alegría que nos hacen sentir ante
Dios?
Nos hacemos eco de los
sentimientos de San Pablo en su Primera Carta a los Tesalonicenses, en su
Capitulo 3, versículo 9, para expresar la alegría y gratitud que sentimos en
este momento al reunirnos en la X Asamblea Mundial de la CIMFC.
En el versículo anterior San
Pablo nos señala, “Es vuestra fe la que nos anima”.
Es la fe incondicional de Antonio y Maria, la de los
Cooperadores de la Familia, del MLC de Portugal, la de todos los participantes
presentes la que ha hecho posible realizar esta Asamblea Mundial. Es la fe de todos los miembros del MFC que
deseaban venir pero no pudieron. Es la fe de todos los miembros del MFC que
creen en la misión del MFC y están orando por todos nosotros.
Trabajaremos arduamente en los próximos
tres días para hacer justicia a la fe que Dios y sus familias tienen en
nosotros porque nos hemos reunido con un propósito divino, dirigidos por la Santísima
Trinidad y la Sagrada Familia de Jesús por medio del amoroso cuidado de su
Bendita Madre, Nuestra Señora de Fátima.
Gracias.
Nop y Elma